Miguel Condé

Condé nació en Pittsburgh, Pennsylvania en 1939 de un padre mexicano y de una madre norteamericana. Hasta 1948 vivió alternando entre los E.U.A. y México pero mas tarde se mudó a Nueva York con su madre.  Es un pintor, dibujante y grabador figurativo, todo aprendido de forma autodidacta, a excepción de estudios de anatomía aprendidos con Stephen Rogers Peck en Nueva York y estudios de técnicas de aguafuerte en el “Atelier 17” de Stanley William Hayter en París, gracias a una beca que le concedió el gobierno francés. Entre 1966 y 1969 fue profesor de Técnicas Mixtas en el programa de posgraduado de la facultad de Bellas Artes de Iowa.
En 1969 volvió a Francia, después viajó a España y se instaló a Sitges con su familia. Entre 1971 y 1972 le invitaron a un taller itinerante de grabado del Instituto Smithsonian de Barcelona, donde reemprendió el grabado. Juana Mordó le ofreció su primera exposición en España, que tuvo lugar en 1974. Ese mismo año fue nombrado becario de la Fundación Conmemorativa John Simon Guggenheim. Finalmente en 1992 se trasladó a Madrid.       

Se le ha concedido varios premios internacionales y en 1991 fue designado miembro por vida de la Société des Peintres-Graveurs Français (Sociedad Francesa de Pintores-Grabadores). Su trabajo es representado en numerosos museos y colecciones: el Museum of Modern Art (Nueva York), Cleveland Museum of Art (Ohio), Blanton Museum of Art (Tejas), University of Essex Collection of Latin American Art (Reino Unido), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (España), el Albertina (Austria), Bibliothèque Nationale de France (París), etc.

Miguel Condé es un artista verdaderamente cosmopolita; su obra artística está llena de resonancias de otras épocas y de otras culturas pero también inequívocamente personal. Sus obras parecen narrar un cuento enigmático creado por personajes surgidos de otra era, quizás porque siempre ha sido muy sensible a la estética del primer Renacimiento. Es un hilo conductor que liga/ata cada obra entre si cómo si fuera una obra el curso arriba de un escenario lleno de dramatis personae inspirados de la Commedia dell’Arte: el payaso, el sabio, el trotamundos, el acróbata... La paleta de colores, al igual que la temática, también esta salpicada de resonancias medievales, orientales o renacentistas. Utiliza gamas calientes, sienes/las tierras de Siena, ocres, azules, alusiones venecianas, sin estridencias, colores sutiles.

Su mundo se nos presenta así de una manera atemporal y nos invita para retomar diálogos humanistas hoy día olvidados o relegados el el nuestro subconsciente, todo esto envuelto la una atmósfera de colores difusos y lleno de elegancia.